
Hola a todos.
En esta oportunidad les propongo un pequeño desafio abierto a quien quiera: seguir el relato que iniciaré seguidamente. De todos los finales posibles que se les ocurran (se puede mandar más de uno), elegiremos uno entre todos los participantes, y si hay empate mi voto decide..jeje algo tengo que hacer. El premio será el reconocimiento de todos como el mejor seguidor de cuentos..o algo por el estilo y ver su trabajo publicado.
La situación que plantearé le puede suceder a cualquiera..lo haré en primera persona para meternos más en el asunto..ahi va.. Suerte..y participen..
Qué hago ahora..
No escuché el silbato de salida y cuando quise acordar ya había cola frente al reloj. Acomodé un poco el escritorio. Mi mente estaba concentrada en el ómnibus que perdería por escasos segundos. No lo pensé más y salí de la oficina casi corriendo sin marcar el reloj. Mañana daría explicaciones. Corrí practicamente y cuando llego a la parada, me di cuenta que estaba con el chaleco y el saco de trabajar. Resignado decidí volver a la oficina. Para sacarme la bronca fui por el camino más largo y entraría por el otro sector hasta llegar a mi oficina. Un tarde calma y soleada, las personas caminaban apresuradas sin ver la hermosa primavera. Era una peatonal amplia más baja que la calle. Más adelante había unos escalones y en el alto del descanso llegué a ver a dos perros vagabundos, uno negro inmenso y otro peludo chiquito. Delante mío, iniciando la subida, iba un niño pequeño que apenas podía subir la escalera. En esos momentos de distracción que uno tiene, me pareció que la mujer joven que iba del otro lado, lo llevaba de la mano. Pero todo ocurrió tan rápido que perdí la noción de eso. El niño al llegar al último escalón fue atacado por el perro negro, que se abalanzó sobre el pequeño; pensé que aquel ataque feroz había destrozado a la criatura. Atiné a saltar escalones de a dos y llegar justo a tiempo para sostener al niño que estaba a punto de rodar escaleras abajo. No vi heridas, el perro solo lo empujó con su cabeza. Lo tenía en mis brazos y el niño lloraba mientras le preguntaba a la joven mujer, y de cierta forma le alcanzaba el niño, si era su hijo. Me dijo que no era de ella y siguió su marcha. Las personas pasaban a mi lado ignorando el hecho. ¿Qué hago ahora ? Pensé. Atiné a volver mis pasos con el niño en brazos ya más calmo. Entré en una pequeña tienda casi vacía. Me acerqué a una señora que parecía la dueña que ordenaba unos regalos. No me dejó ni hablar. "No tengo dinero señor". Le pregunté si conocía al niño, y le expliqué rapidamente lo sucedido. No le interesó en lo más mínimo. "Vaya a la policia, yo no vi nada y retírese". Me quedé sin palabras y salí del comercio muy confundido. No podía ir a la policia mis antecendentes penales me lo impedían. Qué hacer con el niño, me repetía...
Aqui termina mi introducción del cuento..espero ver esos finales..
Un saludo a todos.

10 comentarios
lucerodelalba
22 nov 2009 | 09:07 PM
Estuve sopesando que hacer durante mucho rato mientras caminaba por la calle preguntando a los viandantes si sabían quien era aquel niño sin ningún éxito y llegué a la conclusión de que no me quedaba más remedio que ir a la policía a pesar de mis antecedentes.
Así lo hice, me presenté en la comisaría mas cercana con el niño de la mano y tras explicar lo sucedido el gordo policía que me atendía con cara de pocos amigos y aceitillo en la barbilla que se le escurría tras haberse zampado media docena de donut, se me quedó mirando con sus saltones ojos que parecían apunto de estallar y con lentos movimientos que daban a entender que no tenia ningunas ganas de trabajar, me preguntó mis datos y los introdujo en el ordenador.
-Bueno_ dijo mientras suspiraba semejándose a una aspiradora antigua- Por fin sabemos quien había secuestrado a este pobre niño y me alegra que hayas decidido entregarte antes de que sea demasiado tarde y las consecuencias para ti sean peores-
-Como? Esto es un error, yo no he secuestrado a nadie, el Nilo lo encontré en la calle-
Pero el policía ya no escuchaba nada, llamó inmediatamente a los dos guardas que habían el la poeta los cuales me esposaron y cgiendome cada uno de un brazo y con los pies arrastrando me obligaron a entrar en una celda mugrienta de olor vomitivo donde me dejaron encerrado y tirado en el suelo con otros dos pintas que se reían de mi a carcajadas mientras yo desesperado no paraba de gritar que era inocente.
- SOY INOCENTEEEE!! SOY INOCENTEEEE!!!!-
-inocente? Eso lo dirá el jefe cuando le digamos que te has vuelto a dormir en el trabajo-
Abrí los ojos mientras me oía a mi mismo gritar, soy inocente, estaba con la cabeza apoyada en mis brazos, encima de mi mesa de trabajo y los compañeros me zarandeaban mientras se reían de mí descaradamente.
Aquello no podía ser, las juergas que me pegaba últimamente con mi novia por las noches estaban poniendo en peligro mi puesto en la empresa.
Tendría que irme mas temprano a la cama, pero y si se lo decía a mi novia y se enfadaba abandonándome, que hacia, se lo decía o no?
FIN.
corazongotico
22 nov 2009 | 10:16 PM
me repetía, camine sin rumbo fijo! no savia que hacer la tarde caería no tardaria en oscurecer y yo con la criatura, que para colmo tenia ya hambre ! en mi caminar vi una cocina económica ! y me senté para pedir un plato caliente de comida y un vaso de leche, la señorita tomo mi orden y me dijo ! que bonito esta su hijo! yo no atine que contestar solo le di las gracias. mientras el niño comía yo lo veía y paso mi vida por delante. quien era yo ??? que era de mi vida ??? quien se preocupaba por mi ??? y yo por quien me preocupaba ??? todas estas preguntas me revoloteaban la cabeza mientras el niño comía ! que digo comía !!! devoraba sus alimentos y con una sonrisa solo me veia... los ojos se me llenaron de lágrimas al pensar en mi propia niñes de abandonos y sufrimientos, de carencias ! reflejados ahora en este niño ..-
lo demás es facil adivinar una adolescencia precoz y llena de desaciertos y una adultez llena de fracasos ! ahí sentado en esa mesa estaba yo ! y mi futuro ..mi oportunidad para hacer las cosas bien ! por primera vez . pague la cuenta y nos retiramos le di un beso en la frente y le dije vamos Carlos es hora de dormir la casa nos espera !!!!! fin .........
listo espero te guste mil besos paty -- ...
te agrego a mi nueva paguina heteroflexible ! aparte ya savez estoy en sinfonia bonito domingo !
persefone7
22 nov 2009 | 11:05 PM
Miles de preguntas y miles de respuestas pasaron por mi mente mientras cargaba en mis brazos la pequeña vida indefensa, castigada por la calle, desprotegida y expuesta al calor de nadie.
De repente, el pequeño abrió sus ojos y arrancó a llorar, sollozaba y suplicaba que no le hiciera daño, que la próxima vez traería algo de dinero..
Impotente ante sus palabras, los ojos de aquél niño me mostraron su crudeza, su infancia arrebatada y se apoderó de mí un sentimiento de rabia, dolor y humanidad.
Yo, que a mis 43 años jamás había conocido el hambre, mi empleo me permitia vivir acomodadamente, mis únicas preocupaciones se basaban en procurarme una vida rodeada de bienestar y placer.
Allí me ví, como si el tiempo se hubiera detenido, como si en ese momento sólo estuviéramos aquel niño y yo.
De nuevo volví a la realidad y traté de calmar a la criatura, le pregunté por su nombre, si sufría algún daño o dolor, si conocía el camino a casa, aunque en verdad, me horrorizaba la idea de regresarle a su infernal hogar.
El niño empezó a calmarse poco a poco, su confusión se fue disipando y cuando se situó empezó a gritar que le bajase, que no tenía nada de valor que darme, que no necesitaba absolutamente nada de mí.
Ante la crudeza de sus palabras sólo pude contestar, que nada debía temer, que no iba a causarle daños, que sólo intentaba ayudarle porque había sido atacado por unos perros.
El niño me miró con recelo, le puse en el suelo y sin pensarlo echó a correr ante mi sorpresa, tan sólo alcancé a preguntarle si necesitaba cualquier cosa y sin dejar de correr me decía, -no llego a tiempo, me castigará, me hará daño!!!!..
En ese momento advertí que mi tiempo ya no corría, era pausado, no me importaba llegar a tiempo a ningún sitio porque como él, yo no sufriría el castigo físico por llegar tarde, a mí nadie me pondría una mano encima por no traer dinero a casa. Yo era un solterón egoísta que se procuraba compañía a golpe de talón..
Aquella noche me hice consciente de los errores de mi pasado, mi venda cayó al suelo, me pregunté que habría sido de aquel niño, si llegó a tiempo a casa, si tendría algo para echarse a la boca, si su "padre" le habría castigado.
Me replanteé el verdadero significado de vivir o sobrevivir..
Bueno ahí queda el mío.
Un besote, Prudencio.
Te vas a entretener un rato leyendo las aportaciones ehhh.. jajajajajajaja.
Anabel(PL)
argivo
23 nov 2009 | 05:31 AM
Realmente, no sabía qué hacer. La cabeza me daba vueltas, y no atinaba a encontrar una salida. DE todas maneras, subí con él, por una de la empinadas calles que dan al barrio periférico donde vivía. Allí lo instalé en la destartalada casona, que los viejos nos habían dejado de herencia, mientras pensaba que el niño estaría conmigo temporalmente, quedándose dormido en una de las desvencijadas camas que cayeron en el abandono, cuando mis hermanos se largaron a buscar fortuna, en el norte del Brasil, atraídos por la fiebre del contal, el mineral que hundía al Congo en la miseria, a otros pueblos, en la esperanza de una mejor vida.
No sé... el niño se me hacía familiar, de mi propia entraña. Le miré los ojos. Los tenía negros como los míos. Le pregunté de dónde venía. Quién era su madre o su padre. Me dijo que tenía hambre, y no quiso responderme las preguntas. Le compré pan y le hice huevos pericos, que comió con hambre náufraga. Ya más calmado, cuando bebía agua, me dijo que venía de Paysandú con su mamá, y que mientras ella compraba un vestido, él se había salido de la tienda y se había perdido. Cómo es tu madre?, le pregunté. Ella es alta, de ojos grises como la tristeza, tiene el pelo largo, negro como la noche. No sé, tenía una corazonada. Hacía cuatro años, cuando tuve que huir a Paysandú, a evadir la busqueda de la policía, por una estafa a un Senador importante, un amigo me escondío en la casa de su hermana. Ella me traía ropas, y comidas, y nos fuimos encariñando. Era como la que le describió el niño. Entonces se acordó del lunar que él llevaba en la tetilla derecha, y le desabrochó la camisa al niño. También lo llevaba: era su hijo.
Un abrazo estrecho. Argivo
fdez_barrio
23 nov 2009 | 01:20 PM
MENUDO RETO!!!! Y YO SIN TIEMPO.
PROMETO VOLVER CON MI PEQUEÑO FINAL, DE PRONTO TE DEJO LAS GRACIAS POR PROPONER ALGO ASÍ, ¿COMO NO RESPONDER?
BESOS
fdez_barrio
24 nov 2009 | 01:18 PM
No podía ir a la policía mis antecedentes penales me lo impedían. Qué hacer con el niño, me repetía una y otra vez ante el abismo que se abría ante mí. Tal vez lo mejor sería acudir a un hospital, el pequeño aún no había abierto sus ojos y el golpe que había recibido podía ser más grave de lo que a priori parecía. Lo apreté contra mi pecho intentando transmitirle algo de calor y observé con detenimiento sus rasgos faciales, ¿por qué me eran tan familiares?. Como si se tratase de una sacudida, pude sentir alrededor de mi cuello como un nudo se apretaba evitándome la fácil tarea de respirar, aquellos ojos de largas pestañas, la palidez de sus mejillas y el cabello entrelargo y alborotado, era sin duda él. No me cabía duda, aquel niño no era otro que el mozalbete que jugaba aquella fatídica tarde en la puerta de la tienda de licores, donde mis amigos y yo creímos que sería fácil hacernos con la recaudación del día, sin contar con el arma que ocultaba el dependiente bajo el mostrador, en nuestra apresurada huida del lugar, tropecé torpemente con aquel niño que se entregaba a un juego infantil de canicas junto a unas escaleras muy parecidas a aquellas en las que me encontraba en ese momento. Lo vi rodar escaleras abajo, sí, yo le empujé como había hecho aquel perro minutos ante y no paré a socorrerlo por miedo al dependiente que arma en mano nos perseguía por aquellas callejuelas. Días después decidí no atormentarme más por la suerte del pequeño, pues tal vez no le pasara nada y toda mi preocupación y mis remordimientos eran en vano. Pero ahí estaba, con aquel niño herido en mis brazos, recordando ese momento del pasado y sin poder remediarlo cayeron de mis ojos unas lágrimas que fueron a caer sobre el rostro pueril de aquel niño.
-¿Lloras?. Me preguntó una voz casi inaudible. Miré hacia atrás y la viva imagen del pequeño se alzó grandiosa ante mí. Miré mis brazos que vacíos ya no acunaban más que el aire y confundido hallé a preguntar:
-¿Cómo puedes estar ahí, de pie frente a mí, si yo te tenía en brazos y…?
-No ha pasado nada de lo que cuentas. Me respondió el niño. – Tú aun sigues en la oficina, tu cuerpo yace inerte y sin vida sobre la mesa de tu oficina, a pesar del tiempo que ha transcurrido, tus compañeros no se han percatado de tu estado, están demasiado ocupados en terminar su trabajo y marcharse a casa.
-¿Quién eres entonces? ¿Dónde estoy?
-Sabes bien quién soy, soy aquel muchacho que jugaba tranquilo junto a la tienda de licores, pero no te culpo por lo sucedido, por eso, cuando me dijeron allá arriba que vendrías con nosotros, pedí que me dejasen ser yo quién viniese a recogerte. No te guardo rencor, pero necesitaba saber si lo sucedido hace años era un recuerdo del pasado a olvidar, o era un acto del que te arrepentías.
- Siento mucho lo que ocurrió, jamás pensé que aquel golpe pudo matarte…pero el niño no me dejó terminar la frase, añadiendo que lo sabía, que era conocedor de mis verdaderos sentimientos y que sabía que mi arrepentimiento era sincero. Fue entonces cuando alzando sus brazos una luz blanca y cegadora nos envolvió por completo y diciéndome, “ven conmigo, acompáñame” me trajo a este Olimpo de paz y tranquilidad para el resto de mi existencia.
atardeceres
24 nov 2009 | 07:16 PM
La vida entera pasó por mi mente, tenia a un pequeño en mis brazos, sin saber hacia adónde volver los ojos, pero también queriendo ser útil y protector para ese pequeño que en esos momentos yo era todo cuanto tenía.
Y ante ese escenario pensé que quizás era una prueba de Dios ante la fe ya un tanto perdida por tantos avatares en mi vida, y decidí tomar fuerza, y me dirigí a casa, ahí en un lugar cálido arropado de mis cuidados el niño se sentiría mejor, y botiquín en mano busqué si tenía alguna herida por sanar, cuando me di cuenta que nada grave le había pasado físicamente, sentí un gran alivio. El pequeño ya más calmado me miró con sus ojos de uva implorando una caricia.
Luego prepare algo de comer, y me dije que sin duda algo dulce al pequeño le gustaría, una taza de leche con chocolate y panecillos con mermelada arrancaron una sonrisa, y cuando me vi ante ese cuadro perfecto de estar sentado a la mesa con un ser de luz como aquel pequeño, me di cuenta que de la soledad que había cargado por años era tan simple de subsanar, y que no había nada mas gratificante que compartir un simple pan y unas las sonrisas, que el hombre no necesita más para ser feliz y pleno.
Ante esa imagen quedé satisfecho y agradecido de la hermosa y fuerte experiencia de tener en mis brazos aquel niño que siempre había soñado, abracé al pequeño y di gracias a Dios por la maravillosa experiencia de sentirme acompañado, aunque fuese por unos instantes luego de tantos años en soledad.
Puri Martins
24 nov 2009 | 09:47 PM
...no tenia heridas, llevarle a un hospital no tendría caso, pero miraba aquel niño en mis brazos y la poca costumbre de hacerlo me sorprendía tanto, que mi cabeza no seguía un curso razonable.
Sus ojos, aun empañados por las lagrimas, brillaban en un negro oscuro y en ese oscuro me sumergí. Comencé a sentir el calor que trasmitía su pequeño cuerpo en mis brazos corpulentos pero faltos de sensaciones y su sonrisa empapo mis entrañas de un dulce caramelo, Observe en silencio como cambiaba su rostro, como su tez recuperaba ese color sonrosado de la infancia y como su respiración se pausaba al ritmo de mis latidos. Dos seres en un mismo escenario: él, infantil presuntamente abandonado, yo, maduro sin mas razón que existir.
Baje dos escalones y en el tercero decidí que descansáramos los dos, le senté a mi lado. Sin decirle nada le miraba, el acariciaba mis manos parándose en cada pliegue que la edad dibujo en mi piel. Con la misma fragilidad tomo una piedra arrumbada en el escalón y busco con esos ojitos medio cerrados, al perro que minutos antes le había arrastrado escaleras abajo. Con rabia tiro la piedra hacia una sombra que se divisaba en la pared de enfrente y balbuceo un nombre que no puede entender, sus cortas piernas no respondían al empeño de subir escalones, pero el insistía tambaleándose, buscando aquella piedra que le permitiese vengar su rabia contra aquel perro que le hizo caer después de tanto esfuerzo por llegar arriba.
Vi como su pequeña imagen se alejaba por las escaleras mientras gritaba con voz angelical aquel nombre ininteligible. Sentí como el calor de mis brazos y el dulzor de mi alma se perdían al ritmo de sus pasos y se apodero de mi la tristeza, el no estaba desvalido, yo le necesitaba más a el.
Una voz con dulzor de madre preocupada me despertó de la melancolía, escaleras abajo una imagen frágil y bella abría sus brazos reclamando a ese niño que travieso decidió correr detrás de aquellos perros.
El niño miro a su madre, me miro a mí y despacio muy despacio fue hacia ella, regalándome alguna sonrisa cómplice mientras bajaba cada escalón. Entendí que la vida me había obsequiado disfrutar de la inocencia de un niño y yo, presuntuoso samaritano, me iba a cruzar en el milagro de la creación, intentando lavar mi conciencia con una buena obra.
Deje la escalera con el brillo de la hermosa tarde de primavera y camine por la amplia peatonal sin rumbo fijo. Me quite el saco y el chaleco de trabajo y volví a marcar el reloj de salida. Mire la parada y el ómnibus estaba allí, esperándome…de otro lado, el niño corría delante de su madre. La vida continúa, cada uno tiene su función.
..A veces necesitamos más de lo que damos, pero no lo sabemos pedir.
annabel-lee
25 nov 2009 | 02:55 PM
Un beso PRU, yo eso lo dejo para quien sabe escribir como vosotros, y desde aquí decirte que es una idea estupenda
Anni
Lita Sinapellidos
29 nov 2009 | 04:06 AM
Hola Pru,
Que buena idea has tenido... por cierto, me he enterado de que el día 21, creo que era tu cumpleaños. Recibe desde Madrid, un beso beso muy grande y un fuerte tirón de orejas.
Como ves voy retrasada en la visitas por las casas, pero no pienso dejar de hacerlo.
Aquí son las cuatro de la madrugada, ya domingo. Creo que me debo de ir a dormir. Que tengas buen domingo.
Besitos.
Lola
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