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Terra
La Coctelera


14, ago

As de espadas

deseosinfin En: Mis cuentos

En el ocaso de aquellos días, sentía aún el resoplar de la locomotora con sus vagones, el humear de nubes negras cuando su silbido se acercaba al pueblo, y el último vagón, el más mirado, el que todos los amigos corrían por los rieles cuando la subida escarpada lo detenía casi, y le costaba moverse. Se movía sí, pero hacia los costados como buscando fuerza para seguir, siempre lo lograba. Era el momento de saltar y quedarse allí esperando llegar a la cima, y de vuelta en la bajada, antes de llegar a la estación y detenerse.
No había mucho por hacer en aquel pueblo perdido en Rocha lejos de la civilización. El tren traía alegría, cosas nuevas. Iban hasta el andén y veían a la gente bajar, subir, saludarse, desearse buen viaje. Oían el pregón de los que vendían sus alfajores, huevos, queso, flores, revistas. Y ellos ya empachados de civilización volvían al campo.
A Rafael la rutina no lo dejaba crecer, quería saber algo más, llegar hasta donde llegaba el tren a la gran ciudad. Pero: ¿Qué haría allí? Se preguntaba.

Sabía que sin el misterio la vida no existía, sin lo nuevo para saber y crecer tampoco, nadie debería saber de su destino. Tomó una valija vieja, unas cuantas ilusiones, y subió al tren. Los amigos le ayudaron en aquella aventura. El último vagón le protegió cuando se detuvo en el pueblo.Todos sus amigos bajaron. Los vio alejarse con las manos en alto, ahora era a él, a quién despedían...quizás para siempre.
Guardó aquella escena, un cuadro pintado en su alma.

El último vagón era su refugio. El traqueteo del tren era su compañero. Afuera el verde de una primavera hermosa daba brillo a la tarde. Escondido entre grandes baúles. Abrió su pequeña valija, apenas una muda de ropa, una manzana, una mazo de cartas viejas, un reloj grande regalo de su abuela....

Sacó un libro. Una vez su madre antes de morirse le había dicho, un libro es una eterna compañía, él te llevará a otros mundos que jamás visitarás. Su hermano le había conseguido un libro de aventuras de caballeros. La tarde caía, le habían dicho que era un viaje de 10 horas y llegaría entre la luces del amanecer a Montevideo. Ya era el atardecer. Un rey había llamado a la Muerte para guerrear a su lado y que no lo abandonara. Su presencia en el castillo propició al Rey para liberarse de sus enemigos, unos amanecieron ahorcados, su principal ministro apuñalado, una dama envenenada yacía al pie de su portal. El Rey agradecía a la Muerte su ayuda. En los torneos de palacio el Rey veía como la Muerte aniquilaba a sus rivales. Llegó el día de guerrear y la Muerte debía montar su corcel negro y acompañar al Rey a los campos de batalla. Nada detenía al Rey y a la Muerte, se apoderaban de sus rivales y de la Gloria eterna. Quebraba, arrancaba, cortaba, los masacraba a los ejércitos enemigos. La Muerte era su fiel seguidor. Pero las batallas se terminaron y el Rey cansado quiso despedir a la Muerte, y la Muerte le dijo al Rey de volver a palacio, que debía terminar su misión y que lo esperaba a él, en esa madrugada, para cabalgar juntos en su última visita por esas comarcas. El rey sumiso dijo que sí. Simulando se retiró a sus aposentos queriendo escapar, corrió por los pasadizos secretos, llegó a las caballerizas ensilló el corcel más oscuro y salió en la noche cerrada a campo traviesa. Galopando, galopando, se dio cuenta que su caballo era más negro que las tinieblas, y jamás volvería de la oscuridad.
El tren seguía en su rutina de kilómetros. Levantó los ojos del libro, ya no veía para leer. La noche desplegaba su manto de total oscuridad. Intentó abrir la ventana para dejar entrar algún reflejo de la luna que imaginaba salía por el otro lado. Se durmió en el frescor de aquella noche serena.
Entre las hojas de aquel extraño libro de caballería que yacía a sus pies, una luz asomaba de su interior y al unísono salió un as de espadas acerado, giró en el aire, brilló por un instante como una luz mala en la noche, ...y se clavó en su corazón.

Prudencio Hernández Jr. (C) 2009

10 comentarios

naim-casares

14 ago 2009 | 08:46 AM

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Excelente relato,atrapa y llena...
Muy emotivo !

Besos !

Puri Martins

14 ago 2009 | 11:10 AM

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Esa mezcla que has construido tan bien, envuelve y te hace olvidar el comienzo del viaje, sumergiendote en esos laberintos de poder entre el Rey y la Muerte.
Me ha gustado muchisimo cuando abrio al valija... es como acercarse a la vida, y contemplarla desde la distancia que nos da la altura de nuestras piernas, viendo en realidad lo que poseemos..nada somos, nada trajimos, y cargamos valijas llenas de atropellados momentos, de recuedos inservibles, de dolores muertos....que suerte poder llenar la valija de esas simples cosas ....una manzana y un libro, junto a una muda...

y el final.... Un final apoteosico.... inimaginable para el lector, de verdad que hace reflexionar, volver a leerlo,por si algo se quedo entre lineas...estupendo Pru, lo has conseguido.
me quedare en el anden, tejiendo sueños, para llenar nuestra maleta y cargarla de miles de planes ,de mil colores no seré aquella penelope....
http://www.youtube.com/watch?v=Xh4LOuMFj0c

Besos, volere antes de que los sauces caigan las hojas......

yeidylayei

14 ago 2009 | 10:54 PM

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Como te va
ahi que lindo te quedo...

tienes un comentario despues del tuyo.

besos y te me cuidas mucho por fis.....

fdez_barrio

15 ago 2009 | 01:19 AM

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ADMIRO EL PODER DE TRANSMITIR QUE TIENES, ME ENCANTA. ENHORABUENA POR TU SABER HACER.

SALUDOS

annabel-lee

15 ago 2009 | 11:05 AM

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Me ha gustado muchísimo este relato con relato interior, ha sido una buena compañía para comenzar esta mañana de sabado delante de un café, me han encantado ciertas frases que me parecen destacables y poéticas, como no viniendo de tí "guardó aquella escena, un cuadro pintado en su Alma". LA lectura de ese REY y sus batallas acompañado de la muerte es fantástica, por mucho que uno se esconda de ella no puede escapar y el final me ha parecido sorprendente, me ha impactado mucho, y como no me ha parecido poético, siempre pones poesía en todo.

En fin, enhorabuena me gusta como escribes, siempre te lo digo y vuelvo a repetirlo, me gusta

Un beso que llega hasta tu sur

Anni

argivo

17 ago 2009 | 01:54 AM

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Tiene el encanto de los cuentos con imaginario que nos leyeron de niños y preadolescentes: inocencia. Un abrazo. Argivo

enredadass

18 ago 2009 | 01:21 AM

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la magia de los viajes en tren..

besos y mas besos

deseosinfin

18 ago 2009 | 01:57 AM

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Anni y Enre...
Si los viajes en tren tiene esa magia..yo hice de niño ese viaje Rocha - Montevideo (que ahora creo que ni las vias estan..) 210 kilometros de odisea..hoy seria una perdida de tiempo..jeje..pero en aquellos tiempos era mágico..y cansador.. jeje..Pero era todo felicidad..Y el final..es un homenaje diria..a los que aparecen muertos..acuchillados..en los trenes ..en las carreteras y ese misterio..quién fue? pues el as de espadas..el despues se va al mazo.y nadie sospecha..pero aqui hago "la denucia publicamente"..jeje
Argiv.. si esa inocencia..exacto..quise hacer algo asi..a veces sale a veces no..gracias por tu aporte..
Gracias a todos por leer mis cuentos ..y que les haya gustado..
Abrazos

enredadass

18 ago 2009 | 02:00 AM

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magia amarga pues....

...mas besos

deseosinfin

18 ago 2009 | 02:05 AM

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bastante..como el torero moribundo..lo atravesó el as..ta de cuernos
bss

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