4, jun
Vuelo sin fin

Uno siente tanta impotencia, tanta soledad desvastadora ante la caida del Airbus A-330 en el Océano Atlántico frente a las costas de Brazil, y más al saberse detalles, sobre todo de vidas. Es un hecho concreto. No quiero rasgarme las vestiduras por la víctimas y comparar con los miles de niños que mueren por día de hambre. No es cuestión de números..ni de comparar nada, ni de análisis que no vienen al caso, es cuestión de vidas.
Allí 10 estudiantes ganadores de un concurso pasaron por Río De Janeiro, todo era felicidad. Un matrimonio de luna de miel. Otro matrimonio con un bebé. Una recién casada a encontrarse con su marido en Dubai. Un un ingeniero sobresaliente. Un deportista de Río Grande do Sul ejemplar. Un poeta que participó de un encuentro en Alemania. Una madre y su hijo murieron, y en otro avión viajaron su esposo y la hijita..jamás se encontrarán....y no sigo se me desgarra el corazón.
Cada uno con su ilusión, iban en un vuelo de pocas horas, y encontraron su destino.
Solamente me pregunto: eran personas con su vida en plenitud, jóvenes de espíritus llenos de vida, para dar y recibir. Iban en la mejor tecnología del momento; los mejores pilotos, por qué les tuvo que pasar, desaparecer sin rastros. Tan corto es el límite de nuestro entendimiento?..Quiero pensar que más allá del tiempo hay un lugar, donde la fantasía siga con la realidad.
Un saludo a todos los lectores del blog, y un abrazo solidario especial a quienes perdieron compatriotas.
Prudencio Hernández, Montevideo, junio 2009.
