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La Coctelera


Categoría: Haiti

Cada día el Ejército de Estados Unidos gasta 1.750 millones de dólares (unos 1.300 millones de euros), gran parte de ellos en grandes buques, armas y batallones, que no sólo no son necesarios para ganar las guerras actuales, sino que seguramente serán el instrumento equivocado para librar las futuras. Además pienso en el dinero que cuesta la investigación espacial, gasto tan inútil como otros que todos sabemos. Vamos a ser sinceros, estamos solos en el vasto Universo, y lo lejos que queda de los problemas cotidianos de tantas personas que, aquí abajo en la tierra, siguen sin tener siquiera techo y comida. Y en Haiti esos problemas aún se multiplican más. De todos los países que comprometieron ayuda concretamente, escuchen: solo el 2 por ciento a hecho efectiva esa ayuda. Arriba de la desgracia que sufrió este país hermano mienten para ganarse la estima del mundo mediático y cruel que vivimos. Todo pasa y juegan a que la gente se olvida, pero hay algunos que no olvidamos.
Les dejo una poesía de un haitiano que hace mucho escribe sobre el dolor, no de ahora, su dolor poético de su Haití natal tiene larga data...

Mitos esfumados

Mis viajes de alegre nómada antillano
me condujeron hasta mi abismo natal:
amo su espacio y su tiempo marinos en duelo,
su vida hecha añicos sobre mi desierto.
Lejos de mi infancia maravillada en Jacmel
mis rebeldías de loa de la poesía
son en mis viejos días estrellas muertas.
La ternura de la leche ha dejado de subir
a los pechitos de las hadas de mi generación.
En un muelle expuesto a los tsunamis de la tarde
mi odisea cabe en un pañuelo remendado
que agita todo un país que se esfuma.
Aquí está, presa de su autodestrucción,
vive a temperatura de su suicidio,
en mi corazón todo su azul sin norte
en torno a mis ensueños de poeta en pedazos.
¡Ay, perdiz mía, siempre en rumbo fijo hacia
un ultrasufrimiento demente del sufrir!
¡Ay, dulce loa de la paz y las armonías,
concede a mi poema su última gira
en esta hora del naufragar donde el ocaso haitiano
enciende su quinqué en mi frente desolada.

René Depestre (Jacmel, 1926)

El patriarca de las letras haitianas, su vida está marcada por el exilio en Sudamérica y Europa. Fue un precoz creador que ya a los 19 años publicó su primera colección de poemas, Étincelles, (1945), a la que seguiría Gerbe de sang (1946), Minerai noir (1956) y Hadriana dans tous mes rêves (1988, premio Renaudot), traducida al español como Hadriana en todos mis sueños (Albir, 1990), así como los poemas eróticos reunidos en Eros en un tren chino (Barataria, 2002).

Fuente sobre vida de Rene Depestre: http://www.elcultural.es/version_papel/LETRAS/26505/Letras_de_Haiti

Foto: Prudencio Hernández (Jr) 2010

Haiti...
jungla sobre una tierra demencial
aún..detrás de un sueño.

Con su soledad..como candil
contra la sed, el hambre y la muerte..
peor..la del olvido.

No te pueden decir a dónde ir
nadie te marcará el destino
no te pueden enseñar cómo vivir
tampoco nadie conoce el camino..
El mundo sigue, cada buitre maneja su botín
y tú quedas con tu pobreza a cuestas...
Tu libertad.. tu cielo azul...
las estrellas guían tu pasión de siglos
habrá corazones nuevos..
será la última bendición de ser feliz..

Prudencio Hernández Jr (c) 2010

"Un terremoto ha puesto ante los ojos y oídos del mundo a este pedazo de isla, de 27.750 kilómetros cuadrados y a sus diez millones de habitantes, los más pobres de todo el continente. Pasadas algunas semanas, los discursos, las campañas de ayuda y las promesas se habrán olvidado; Haití volverá a sumergirse en su olvidada historia. Quisiera que no fuese así, pero nada indica que las cosas puedan ser diferentes."
Luciano Álvarez (El País Digital de Uruguay del 30/02/10)

11, feb

Si..Haiti a un mes de la tragedia..

deseosinfin En: Haiti

Si una palabra más sobre Haití salva a un niño, todos diremos todas las palabras del mundo.
Si hubiera una sola oración que transformara la pobreza en riqueza, todos diríamos oraciones.
Si una lágrima trajera cualquier dios benefactor que transformara el vino en agua, todos lloraríamos.
Si las súplicas llenaran huecos con comida y sanidad, suplicariamos a más no poder
Si cada escombro que mirásemos se hiciera pan, todos miraríamos a Haití.
Si la realidad fuera cambiar el pasado, no existiría Haití.
Si con el silencio curásemos todas las heridas, todos callaríamos.
Pero..somos humanos y lo único que podemos hacer es ayudar.

Lo que importa de Haití es el futuro, sin él no habrá ninguna nueva esperanza.
El futuro es el presente. Levantar Haití desde sus ruinas, es tarea de todos.
Cada entrega, de lo que esté a nuestro alcance, nos hará solidarios y más humanos.